Implicaciones de la traducción legal

No existe una única manera de traducir un documento, eso dependerá de cada traductor, de su estilo personal, de sus gustos y su concepto de las traducciones, además  de cada tipo de traducción solicitada, de la motivación, el estado de ánimo. También influirán factores externos, como las circunstancias materiales de tiempo, lugar, disponibilidad de la información, documentación disponible, entre otros factores.

Aunque se da una fuerte oposición a la aceptación de la sinonimia dentro de una lengua, lo cierto es que también se da cierto grado de variación a la hora de escoger unas soluciones de expresión u otras dentro de lo que se considera la expresión jurídica. El traductor podrá a menudo escoger entre varias opciones que ofrece la lengua para expresar lo mismo en su traducción. La aceptación de todos los parámetros que influyen en el especialista para optar por unas soluciones u otras de traducción no resulta suficiente para saber cómo traducir un texto jurídico.

Cuando se le solicita al especialista en traducciones el encargo de la traducción, este necesitara, el texto original a traducir, conocer el repertorio de soluciones posibles, a quien va dirigido, y el tipo de especialidad, para que este puede identificar si se trata de una traducción legal, traducción jurada, traducción técnica, traducción médica, o definir dentro de que ámbito se encuentra la misma.

La traducción legal o jurídica, se refiere a la traducción desde un idioma a otro de documentos que tienen carácter legal, ya sean públicos o privados. Los documentos se consideran de carácter público cuando son emitidos por un organismo público y los de carácter privado son aquellos redactados para regular determinado negocio jurídico entre particulares o empresas.

Normalmente este tipo de documentos son redactados por profesionales del derecho, por lo cual contienen una gran cantidad de conceptos y elementos jurídicos, que derivan en efectos legales para las partes, por eso es importante que este tipo de documentos sean traducidos por profesionales capacitados para ello, para que puedan reflejar exactamente el sentido legal del documento en cuestión.

Otra situación muy particular es que este tipo de documentos, en muchas ocasiones tienen efectos legales, por lo que la traducción de ellos se convierte en una labor más delicada, ya que no generan información, sino que en tienen efectos legales en otros países. Acá se pone de manifiesto el derecho comparado, donde no solo es importante saber traducir, sino la traducción adecuada para el momento adecuado. Es, también, necesario conocer los dos sistemas legales (el del texto original y el del país de la lengua a la que se traduce) para no cometer errores que puedan tener consecuencias legales para los destinatarios de la traducción.

El profesional que realiza una traducción legal o jurídica, debe poseer una sólida formación en el campo de la traducción, en el área de derecho y de los sistemas legales con el fin de garantizar un trabajo de calidad en materias tan complejas y especializadas. En la traducción legal o jurídica se hace llegar a todos los miembros de la sociedad con una lengua diferente, las leyes por las cuales se han de regir. El derecho reglamenta una gran parte de las interacciones humanas y, por ello, no hay lugar para imprecisiones. El derecho intenta incluir en su redacción todas las situaciones posible para que no se den casos de vacío legal, ya que ese vacío beneficia a la parte que no redactó el documento (perjudicando al autor del texto si este fuera impreciso). La forma de redactar un texto jurídico es muy importante para este fin. El derecho se extiende a múltiples ámbitos de la vida de las personas, y todos nosotros nos tendremos que enfrentar en algún momento de nuestras vidas al lenguaje jurídico, ya que una gran cantidad de acciones en nuestra vida estarán tipificadas o requerirán del Derecho para llevarse a cabo.

La traducción legal o jurídica es difícil separarla de otro tipo de traducciones como la traducción jurada o la traducción judicial, ya que pueden muchas veces compartir el mismo tipo de texto, aunque la diferencia pudiera ser el formato, el contexto, en muchas ocasiones la traducción legal requiere de la traducción jurada para certificar su carácter fidedigno ante las autoridades competentes. Una traducción jurada otorga un estatus oficial a la traducción de un original realizada ante las autoridades.

La traducción jurídica es la única que se centra indiscutible y únicamente en textos de naturaleza legal, aunque es común que también lo sean los textos objeto de la traducción judicial y jurada.

La traducción legal se suele dar entre sociedades con sistemas jurídicos distintos o entre sociedades que comparten el mismo sistema aunque no el mismo ordenamiento. La traducción jurídica también se da en sociedades bilingües o multilingües y biculturales o multiculturales. Es importante que el traductor no pierda nunca de vista que es imprescindible, en traducción legal, reproducir el contenido del original, lo que significa mantener sus peculiaridades culturales, sociales y, sobre todo, jurídicas. El texto meta deberá ser aceptable en la cultura jurídica meta.

 

En traducción jurídica no pasamos de un sistema jurídico a otro sistema jurídico, sino que comunicamos a un sistema jurídico lo emitido, acordado o decidido por una entidad extranjera, ya sea o no oficial y perteneciente a otro sistema u ordenamiento. Las peculiaridades del sistema del texto original deben mantenerse y ser comprensibles. Ello implica que el traductor se encuentra sometido a unas restricciones diferentes a las de otros tipos de textos

La comunicación entre dos sistemas jurídicos se debe realizar en el lenguaje de especialidad de uso, es por ello por lo que consideramos que, al igual que en los demás tipos de textos, la traducción legal es una operación entre lenguas y culturas que, en este caso, se realiza en el marco jurídico.