Evitar portazos en puertas interiores

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Es algo que ocurre con frecuencia y que puede llegar a ser muy molesto, pero lo peor es que pueden provocar daños en las puertas y las cerraduras que luego serán difíciles de reparar. También pueden poner de manifiestos problemas de funcionamiento que hay que solucionar cuanto antes.

Se pueden evitar estos problemas de manera muy sencilla. Te explicamos cómo hacerlo.

Cuando las puertas hacen mucho ruido al cerrarlas de manera normal, podemos intentar reducir el sonido de dos maneras:

Si el ruido procede del choque de la puerta con el marco lo mejor es instalar un burlete. Evitaremos el ruido del impacto de madera contra madera. Pero hay que tener en cuenta que el burlete tiene un grosor y reducirá el espacio que queda entre marco y puerta cuando ésta se encuentra cerrada, por lo que hay que ajustar el grosor del burlete a la holgura de la puerta. Si se instala un burlete demasiado grueso puede que la puerta no se pueda cerrar y habremos creado otro problema.

En la empresa de cerrajerosmallorca.online nos explican que si el ruido procede del resbalón puede deberse a:

  • El resbalón choca con el marco debido a que le cuesta retraerse hacia el interior de la cerradura, quizá por la excesiva fuerza del muelle.
  • La puerta retumba al cerrarla y alojarse el resbalón en su hueco del marco. En este caso lo mejor será instalar una cerradura silenciosa.

Cuando el problema son los portazos lo que hay que hacer es limitar el movimiento de las puertas. Para evitar golpes en la pared la solución son los topes, que se pueden pegar o atornillar al suelo o al a pared. Si el golpe es al cerrar, se puede instalar un retenedor de puerta o una cuña. También hay soluciones pensando en los más pequeños, retenedores hechos con piezas acolchadas que se instalan en las bisagras o en el canto contrario de la puerta y que impiden que la puerta llegue a posición de cerrado. Otra solución, aunque más cara es instalar un cierrapuertas.

Portazos en puertas exteriores: ¿cómo evitarlos?

Las puertas exteriores son por lo general puertas más pesadas expuestas en muchos casos a la intemperie y con una gran frecuencia de paso. Por ello necesitan soluciones específicas.

Una de las causas más habituales de portazos en puertas exteriores es que el mayor peso de la puerta obliga a aplicar más fuerza para cerrarla. Esos golpes pueden ir estropeando poco a poco la puerta o la cerradura, por lo que es muy recomendable reducirlo lo máximo posible. Hay varias maneras de conseguirlo:

Para eliminar solo el golpe final lo mejor es poner amortiguadores. Son sistemas que frenan la puerta en el final del recorrido y hacen que cierre suavemente.

Si además de eliminar el golpe final también queremos facilitar el cierre de la puerta o asegurarnos de que siempre esté cerrada, la mejor opción es instalar un cierrapuertas automático. Hay modelos que permiten regular la velocidad y la fuerza de cierre según el tipo de puerta y de cerradura.

Otra de las causas de portazos es la dureza en el movimiento del resbalón de la cerradura, que obliga a cerrar la puerta con fuerza para que encaje en el marco. En este caso la solución es instalar una cerradura con resbalón silencioso. El especial diseño del resbalón permite cerrar con suavidad.

Cuando el portazo se produce al abrir, la puerta choca contra otro elemento o la pared, la solución más sencilla es instalar topes de puerta. Pero hay casos en los que no es posible, como en puertas que están algo elevadas del suelo, en estos casos se puede colocar un limitador de apertura, que se instala entre la puerta y el marco de forma parecida a un cierrapuertas automático. Este elemento permitirá limitar el ángulo de apertura y la velocidad de movimiento de la puerta.

Si los portazos se deben a la acción de las corrientes de aire, bastará con instalar un retenedor, hay modelos de exterior e incluso con diseños anti vandálicos.